Fondo contra malaria pide no bajar la guardia tras avances ante enfermedad

Bogotá.- Ante el descenso de casos de paludismo, la declaración de la región europea como libre de ese mortífero mal y su posible erradicación en otras zonas, hay que mantener la guardia para evitar que recobre fuerza, dijo a Efe Christoph Benn, experto del Fondo Mundial de lucha contra el sida, tuberculosis y malaria.

Con motivo del Día Mundial del Paludismo, este lunes 25 de abril, Benn advirtió del riesgo de “relajarse” ante los progresos, especialmente de Europa y América, contra una enfermedad que causó más de 408.000 muertes en 2015, 80 % de ellas en África, y que 3,2 mil millones de personas, casi la mitad de la población mundial, corren el riesgo de contraer.

“Hay un riesgo particular en zonas como América, donde varios países están entrando en la fase de preeliminación y, como el numero de casos es muy bajo, es posible que los Gobiernos reduzcan su atención, bajen la guardia y la enfermedad vuelva a tomar fuerza”, sostuvo Benn, especialista en Medicina Tropical y director de Relaciones Externas del fondo.

Según el informe más reciente sobre malaria de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el número de casos de paludismo se redujo un 18 % en los últimos 15 años, al pasar de 262 a 214 millones; mientras que la cifra de muertes pasó de 839.000 a 438.000, un descenso del 48 %.

Sobre América Latina, donde los casos pasaron de 1,2 millones a 375.000 en el mismo periodo, el experto señala que Colombia, Venezuela y Brasil presentan la mayor prevalencia (72 % del total de casos regional) especialmente en la zona del Amazonas; mientras República Dominicana y Ecuador lograron controlar la enfermedad; y Costa Rica, Paraguay y Argentina se encaminan a la eliminación.

Con estos avances “se espera que Latinoamérica elimine la malaria para 2030” y en esa tarea el Fondo quiere ser un actor “significativo”, afirmó Benn.

La prioridad debe ser “mantener la atención sobre este mal, que mata miles de personas desde hace muchos años”, insistió el experto en Salud Pública, quien instó a preservar los programas y recursos para combatir la malaria pese al surgimiento de otros brotes, como los recientes de ébola en África occidental y el de zika en América.

Ese mismo llamado hizo la OMS al anunciar esta semana que la región europea es la primera en el mundo declarada libre de transmisión de malaria, tras reducir el número de casos autóctonos de 90.712 en 1995 a cero en 2015.

“No podemos bajar la guardia”, coincidió Nedret Emiroglu, directora de Enfermedades Transmisibles de la oficina de la OMS para Europa, al recordar que “la experiencia demuestra que la malaria puede propagarse rápidamente y, si los países no están vigilantes, un solo caso importado puede llevar a su resurgimiento”.

Aunque también ha mostrado progresos, Benn ve aún grandes desafíos en África, el continente más golpeado por la malaria, al reportar el 88 % de los 214 millones de casos de 2015, y donde el acceso a los servicios de prevención y tratamiento son restringidos.

En 2014, unos 269 de los 834 millones de personas de África subsahariana en riesgo de contraer el paludismo vivían en hogares sin un solo mosquitero tratado con insecticida o no pudieron aplicar una fumigación domiciliaria, dos de las principales herramientas para evitar la picadura del mosquito anofeles, vector de la enfermedad.

La malaria o paludismo es causado por el parásito denominado plasmodium, que se transmite a través de la picadura de mosquitos infectados. En el cuerpo humano, los parásitos se multiplican en el hígado y después infectan los glóbulos rojos.

“Hay excelentes herramientas y en prevención lo más efectivo son los mosquiteros”, pero el reto es que los más afectados: “las personas pobres, que viven en lugares remotos y las minorías”, puedan acceder a ellas, agregó Benn.

Y los tratamientos, entre los que la OMS recomienda los combinados basados en la artemisinina , son muy “efectivos”, pero es necesario que ante la sospecha se “pueda realizar un test rápidamente y detectarlo a tiempo”, lo que se complica en algunas regiones, lamentó el experto del Fondo Mundial.

Más de la mitad del financiamiento internacional dedicado al paludismo se canaliza a través del Fondo Mundial de lucha contra el sida, la tuberculosis y la malaria y se destina a la distribución de mosquiteros, la fumigación de hogares y la provisión de pruebas rápidas, medicamentos antimaláricos y educación.

Se estima que se necesitarán unos 100.000 millones de dólares para eliminar la malaria para el 2030, según la OMS.



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