Meteoritos maravillosos

La piedra preciosa más preciosa de todas: el meteorito de Fukang.

Tiene aproximadamente 4.500 millones de años y es tan antiguo como la propia Tierra. Fue descubierto en las montañas cerca de Fukang, China, en el año 2.000. La piedra fue descubierta por un excursionista que solían sentarse en ella para descansar. Extrañado por los cristales relucientes de la roca y exclusivamente por curiosidad, tomó una muestra y la envió a analizar a EE.U. Efectivamente, se trataba de un meteorito muy especial:

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Este hermoso meteorito es un Palasito, un tipo de meteorito con cristales translúcidos dorados, de un mineral llamado olivina, incrustados en un panal plateado de níquel y hierro.

Según los expertos, los Palasitos se componen aproximadamente de un 50% de olivino y cristales de peridoto, y un 50% de metales como níquel y hierro, y eso explicaría la apariencia de mosaico tan característica. Son ejemplares rarísimos de encontrar, y no representan más del 1% de la cantidad total de meteoritos que existen en todo el universo.

Al parecer, los Palasitos provienen de la formación del Sistema Solar, y son tan escasos porque muy pocos ejemplares sobrevivieron al descenso a la Tierra a través de la atmósfera terrestre (la mayoría se desintegra).

El meteorito original de Fukang pesaba cerca de 450 kg, pero todo el mundo quiso hacerse con un pedazo. Desde entonces, el Palasito ha sido cortado en rebanadas, y eso explica el fulgor cuando el sol pasa a través de ellas. Actualmente, los pedazos de esta maravilla del cosmos son subastados alrededor del mundo.

Pequeños pedazos de esta preciosa roca se venden a un precio que oscila entre los 30 y los 50 dólares el gramo. En abril del 2008, salió a subasta la porción más grande del meteorito, en Nueva York, cuyo precio de salida era de 2 millones de dólares.

El hallazgo del meteoro de Fukang es uno de los mayores descubrimientos de meteoritos del siglo XXI. Y a pesar de su belleza, se sabe que no es el más grande. El 2005, el cazador de rocas espaciales, Steve Arnold, desenterró una muestra de 635 kg en el estado de Kansas.

Nuestro universo está lleno de tesoros increíbles. ¿Cuántos más habrán por descubrir?




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