El Monarca Redondo

Masacre en el puticlub

El rock en Argentina ha tenido muchos exponentes de renombre en sus 50 años de existencia, sin embargo en La Plata, capital de Buenos Aires, a mediados de 1976 se gestó un ícono sin parangón dentro de la historia del rock austral. Corrían tiempos de dictadura militar y el rock era catalogado como subversivo, Eduardo “Skay” Beilinson (Guitarrista) y Carlos “El Indio” Solari (Voz) fueron los artífices de PATRICIO REY y sus Redonditos de Ricota. En la primera etapa la banda se presentaban en recintos subterráneos con sesiones musicales de características circenses, estos espectáculos contenían desnudistas, payasos, monólogos y se gestaba una suerte de bohemia intelectual generando un coctel que terminaba por explotar activándose con la pulsión a sangre del rock and roll.

13181153_238040599899276_1641233132_n

Yo no me caí del cielo

Los Redondos denominados popularmente de esa manera, publicaron su primer álbum, “Gulp” en 1985, un trabajo independiente alejado del “manoseo” de las  empresas discográficas de aquél tiempo, una marca distintiva que sellaría todas sus obras posteriores. El segundo álbum de 1986 denominado “Oktubre” desarrolla un nivel metafórico amplio, musicalmente extraordinario, convirtiéndola en una placa de culto hasta nuestros días. La década de los años 80’s transcurrió con dos álbumes más, provocando el surgimiento de canciones sumergidas en un dogma casi “profético”. A finales de 1991 sale a las bateas “La Mosca y la Sopa”, este hecho, provocó que la banda sufra una metamorfosis en su público, ya que la gente joven de barrios menos afortunados “Los desangelados” comprendieron religiosamente la alquimia lirica del Indio Solari y el rock redondo pasó a ser un fenómeno indiscutible y masivo dentro de la cultura anti sistémica musical en Argentina.

Vamos las Bandas

En mayo de 1994 Patricio Rey y sus redonditos de ricota convocaron a más de 80 mil personas en dos noches en el estadio de Huracán, presentando su álbum doble Lobo Suelto Cordero Atado. Los años posteriores devinieron  emulaciones de peregrinaciones por parte de los  fanáticos denominados “ricoteros” a lo largo y ancho del país, poblaciones enteras invadidas en pos de ver los recitales itinerantes del Rey Patricio.

El álbum “Luzbelito” editado a mediados de 1996, acrecentó el imaginario popular de tal medida que los conciertos de los Redondos se transformaron en verdaderas “Misas Paganas”. En 1998 un disco experimental “Ultimo Bondi a Finisterre” fue la excusa para históricos conciertos en el estadio de Racing Club; en diciembre de ese mismo año estos shows marcarían la vuelta del Monarca Redondo a Buenos Aires.

Etiqueta Negra año 2000

13228120_238040593232610_728940558_n

La historia asegura que los recitales redondos nunca tuvieron el marketing mediático de otras bandas exitosas de su tiempo, nada de apariciones publicitarias en la televisión, ni rimbombantes carteles gigantes en las avenidas principales para promocionar sus conciertos, toda una declaración de irreverencia a lo establecido. Fue entonces que el 15 y 16 de Abril del año 2000 Patricio Rey y sus redonditos de ricota rompieron el record de asistencia más alto para un show pago en la república Argentina para la época, 140 mil personas en dos noches, abarrotaron las instalaciones del estadio de River Plate, el implacable rocanrol sangraba en los oídos de las multitudes, junto con las banderas del corazón, en un show que denominaron los medios de prensa como EL POGO MAS GRANDE DEL MUNDO.

Rock Yugular

La banda que hizo del rock una verdadera cultura en el país vecino, terminaba su saga de álbumes editando, “Momo Sampler”, su décimo primer disco a finales del año 2000, una placa que se auto describía como “una orgia de baja fidelidad”. En 2001 los Redonditos de Ricota tocaron su inesperado último recital en Córdoba (Arg.) concluyendo con la disolución de la banda.

Debe ser que Los Redondos acuñaron siempre el concepto de saltar detrás de los decorados del rock, sorprender desde el anonimato, no bajar la cabeza ante ningún sello discográfico y dignificar su musicalidad desde la independencia. Patricio Rey imaginó un mundo musical ennoblecido, un mundo redondo y de ricota.




Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *