LA GENTE QUIERE COMER

Muchos de nosotros nos emocionamos en estas fechas que se festeja la Navidad, pareciera que los adornos y las bonitas luces de colores que adornan las casas y las calles nos anuncian un derroche de esperanza y unidad.

Sin embargo cuando vamos caminando por la calle, usualmente pasamos indiferente frente a las personas que no tienen tanta fortuna como nosotros que tenemos algo que llevar a nuestros hogares.

Hasta ayer me di cuenta de aquellas personas que apenas tienen algo para vivir y que cuando tienen en frente un plato digno de comida, lo menos importante son las etiquetas y protocolos absurdos que a menudo tanto cuidamos cuando estamos en una recepción social.

En La Paz existe un comedor popular,  bueno me imagino que deben haber muchos otros más, pero ayer (21 de diciembre) tuve la fortuna de conocer el comedor popular San Calixto, ahí se realizó un agasajo a las personas que van usualmente a servirse un almuerzo durante el año.

Es gente muy pobre, gente que por mala fortuna no cuenta con trabajo, ancianos que por circunstancias de la vida se vieron solos en el mundo, discapacitados, hombres, mujeres y niños que viven en las calles.

La administradora del comedor, Mery Mendoza, nos comenta que esta actividad se la realiza como un homenaje por la Navidad, en la cual se prepara un delicioso almuerzo para todas las personas de escasos recursos y para todas aquellas que no tienen nada en la vida.aver-este

El almuerzo Navideño, llamémosle así constó de una suculenta sopa de maní con macarrones, de segundo un revuelto de salchichas acompañado de una porción de arroz y una gran presa de pollo, para beber un jugo de bolsita y por último un pequeño vaso de helado.

Al final del almuerzo que se lo realizó en dos turnos se entregó bolsas de ropa y otras de golosinas, en total de este almuerzo se beneficiaron más de 800 personas.

Cabe resaltar que esta actividad de proporcionar alimento (almuerzos) a la gente pobre, se la realiza durante todo el año de lunes a viernes, por supuesto que ésta tiene un costo mínimo de tres bolivianos (3 Bs.) por una sopa, segundo y postre, por ello el comedor popular San Calixto, cuenta con el apoyo de la Compañía de Jesús, algunas instituciones, gente caritativa y por jóvenes voluntarios como es el caso de la organización “Ayu Ayu” que quiere decir ayúdanos a ayudar.

El comedor popular data de 33 años atrás, fue fundado por el hermano Joaquín Salvador, justo por aquellos tiempos de la dictadura, Ninoska Rojas una de las cocineras, desde la fundación, recuerda que el Hermano Salvador “salía al mercado a recolectar verduras que le regalaban las caseras”, nos comenta.

En aquellos años se preparaban hasta 90 ollas por día entre las cuales las Lawitas eran por lo general lo más esperado por los “comensales”

La señora Ninoska Rojas cuenta actualmente con el apoyo en la cocina de Martha Alanoca, Elisa Titirico y María del Pilar Ochoa, ellas son las cuatro encargadas de brindar alimento a más de dos centenares de personas cada día.

Es importante también ponderara la labor de los jóvenes de “Ayu Ayu” que a sus cortos 17 años al igual que sus compañeros del voluntariado, dedican su tiempo y esfuerzo a la obra social por demás loable.

Particularmente puedo referirme a Manuel (17) y Ana María (17) dos jóvenes de la promoción del colegio San Calixto, los mismos que me contaron un poco de las actividades que realizan para conseguir recursos económicos para la compra de alimentos para el comedor.ok

Ellos (Manuel y Ana María), junto a otros cuarenta jóvenes, se dedican a elaborar y vender chocolates con lo cual tienen la posibilidad de generar ingresos y ayudar con el comedor popular.

Por último, el Director Fernando Jiménez del comedor popular, señaló que tienen planes para el año que viene con muchas actividades para fortalecer su labor y que se plantearon como objetivo principal el de ser auto sostenibles.

Como reflexión después de haber participado activamente del almuerzo de fin de año y haber compartido con todas esas personas pobres, me di cuenta que la gente sólo quiere comer, más allá de los regalos, interés económicos, políticos y de otra índole, debemos acordarnos de la parte humana, la gente quiere comer. Ayudemos a ayudar así como lo hacen los jóvenes voluntarios, como lo hacen doña Mery, doña Ninoska, doña Martha, doña María del Pilar, yo sé que hay gente de buen corazón dejemos de ser tan indiferentes.

Que este tipo de ejemplos nos permitan reflexionar y aportar con un granito de arena para hacer un mejor mundo.




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