El monólogo de Gabriela Zapata

La noche del domingo 19 de febrero quedará en la memoria colectiva como la continuación de una larga telenovela de la política boliviana. Casi siempre, como toda secuela las segundas partes son pésimas y en este caso no quedó la menor duda. En una especie de “espacio solicitado” o “programa de teleshopping”, el género periodístico no quedó claro, se presentó Gabriela Zapata a decir su verdad en un lapso de 20 minutos por ATB a nivel nacional.

A medida que transcurría el “espacio solicitado”, Zapata trataba de explicar los motivos por los cuales había afirmado la existencia de un hijo con Evo Morales. Como era de suponer, surgió una larga lista de opositores al gobierno del MAS involucrados en esta historia mal contada. A la cabeza de toda esta confabulación estaba Samuel Doria Medina, quien habría armado junto a Walter Chavez, sí el mismo ex asesor del presidente Morales, un complot para defenestrarlo.

Como en la saga de Star Wars, el lado oscuro de la fuerza se apoderó de las urnas el pasado 21 de febrero de 2016. El resultado fue nefasto para la administración de Morales y un año después, curiosamente a pocos días de conmemorar esa fecha, sale a relucir a la palestra pública Gabriela Zapata en una suerte de monólogo mal ensayado. Las repercusiones no se dejaron esperar y las redes sociales en Internet explotaron con innumerables memes sobre el tema.

El monólogo que interpretó Zapata no traía consigo nada nuevo, todas las acusaciones, todos los nombres, todos los hechos eran de suposición colectiva desde el momento en que se anunció la falsa entrevista. Falsa entrevista porque en ningún momento se observa o se escucha al entrevistador, mucho menos las preguntas realizadas. En su defensa, Jaime Iturri asegura que la Ley de Imprenta garantiza la confidencialidad de la fuente a solicitud del periodista que realizó semejante hazaña.

En ningún momento se realizó un trabajo periodístico, puesto que las demás fuentes citadas jamás fueron consultadas sobre las supuestas verdades de Zapata. En contra posición, ATB ofrece, a petición de Eduardo León ex abogado de Zapata, el derecho a
la réplica. En lugar de armar este pésimo guión de telenovela, pudieron haber conseguido un excelente material investigativo periodístico al puro estilo de Watergate, soñar no cuesta nada.

El periodismo en Bolivia se ha visto invadido por el poder político en casi todas las esferas; son muy pocos los medios que se atreven a resistir ese poder. Mientras tanto el monólogo de Gabriela Zapata auspiciado por el poder detrás del poder, seguirá repercutiendo en los espacios públicos y privados.




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