Silala, un caso de “alto riesgo”

El caso de las aguas del Silala es un tema de preocupación para la comunidad internacional en su conjunto. El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (UNEP por sus siglas en inglés) publicó el 2007 un informe en el que indica que el diferendo entre Chile y Bolivia por estos recursos hídricos es de “alto riesgo”. “La cuenca del Silala obviamente es la más vulnerable del continente”, se lee en el documento.

La situación diplomática existente entre ambos países, la falta de estructura de manejo, la ausencia de un acuerdo sobre si la cuenca es internacional o no y el contexto histórico son los motivos principales, según el estudio “Vulnerabilidad y Resistencia Hidropolíticas en Aguas Internacionales – América latina y el Caribe”.

El dosier de 152 páginas que fue dirigido por la Universidad Estatal de Oregón, EEUU, considera que el caso Silala “es un ejemplo actual de la forma en que las fuerzas políticas y socioeconómicas pueden causar un conflicto por un cuerpo de agua”.

Estudio “Vulnerabilidad y Resistencia Hidropolíticas en Aguas Internacionales – América latina y el Caribe”.

Datos históricos

El estudio toma en cuenta datos históricos como la concesión hecha por Bolivia en 1908 a The Antofagasta-Bolivia Railway Company Limited para abastecer de agua al ferrocarril que recorría la ruta Antofagasta – Oruro; el intento boliviano de cobro retroactivo de 40 años de uso de las aguas ante la advertencia de que Chile desvió el recurso hídrico para la minería en 1962, cuando los motores diésel reemplazaron a los de vapor.

Destaca que el 2000 se hizo una concesión de las aguas de Silala a Ductec SRL, compañía boliviana que luego decidió cobrar por el recurso hídrico a la compañía chilena de minería del cobre Codelco y al Ferrocarril Antofagasta- Bolivia sin lograr resultados positivos.

La convención de 1997

El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente también toma en sus consideraciones las posiciones que asumieron Bolivia y Chile respecto a la Convención de las Naciones Unidas sobre los Usos No Navegables de Cursos de Aguas Internacionales de 1997.

Chile, que considera que el Silala es un río internacional, se basa en esta convención para indicar que tiene derecho a una parte “razonable y equitativa” del agua.

“Es interesante notar que Chile votó por esta Convención mientras que Bolivia se abstuvo (…). De ahí, que Chile cree que no debe pagar por el uso del Silala y no lo ha hecho hasta el presente. Chile no reconoce la concesión del Silala a DUCTEC, porque Chile ha afirmado el derecho de soberanía sobre el agua considerada como un curso de agua internacional”, según el estudio de la UNEP.

Un soldado boliviano observa el cauce de las aguas del Silala (Foto: ABI)

El caso del Silala es uno más de la lista de temas pendientes entre Bolivia y Chile. El 2006, durante el primer gobierno de Michelle Bachelet, ambos países suscribieron la denominada Agenda de 13 Puntos que incluye el tema, además del diferendo marítimo.

Para el Estado Plurinacional, las aguas del Silala afloran a la superficie en forma de manantiales estáticos y que han sido canalizadas artificialmente hacia territorio chileno, por lo que rechaza la versión chilena que corresponda a un río internacional de cauce sucesivo.

“En la superficie, el debate parece ser sobre si el río Silala es una cuenca internacional o no. Pero, a causa de cuestiones subyacentes en materia de política, economía, soberanía e historia, el Silala ha llegado a ser una de las cuencas más vulnerables en el mundo desde el punto de vista hidropolítico. Los motivos tales como el uso del agua por parte de Chile para su industria minera de cobre de relevancia mundial, y las amenazas de Bolivia de cortar el agua si Chile no otorga la tierra para un puerto boliviano en el Pacífico no son asuntos pequeños de fácil resolución”, se lee en el informe.

El caso más vulnerable

“La cuenca del Silala obviamente es la más vulnerable del continente. Bolivia y Chile no logran concordar en si la cuenca es internacional o no, y han tomado posiciones fuertes en el asunto. La parte boliviana amenazó con cortar el agua y ambos países han discutido ir a la Corte Internacional de Arbitraje. Considerando que las relaciones chileno-bolivianas ya son tensas, este tema tiene la posibilidad de exacerbarse aún más”, concluye el informe sobre el caso.

En 2009, Bolivia y Chile estuvieron a punto de firmar un acuerdo en el que se determinaba que Chile debía pagar hasta un 50% de las aguas consumidas hasta que un estudio dé a conocer el origen de todo el afluente del Silala. El acuerdo no se llevó a cabo.

La nueva etapa

Chile decidió abrir una nueva etapa en el caso. La mañana del 6 de junio de 2016, el gobierno de Michelle Bachelet, a través de la directora de Fronteras y Límites de la Cancillería y actual agente, Ximena Fuentes, presentó ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya una demanda contra Bolivia para que sea ese tribunal el que defina la naturaleza del Silala.

El Palacio de la Paz en La Haya (Foto: Internet )

La decisión se dio luego de que el presidente Evo Morales solicitara, en su discurso del 23 de marzo, Día del Mar, un estudio para demandar a Chile por el uso ilícito de las aguas del Silala. Con ese objetivo, Bolivia creó el 11 de mayo el Consejo de Defensa de los manantiales del Silala y todos los recursos hídricos en frontera con Chile.

Una vez activada la demanda chilena, la Corte Internacional de Justicia citó a los agentes de Chile y Bolivia, Ximena Fuentes y Eduardo Rodríguez Veltzé, respectivamente. Fue el 23 de junio cuando ambos representantes consensuaron que la “Disputa sobre el estatus y uso de las aguas del Silala”–como fue registrado el caso– tenga plazos definidos para la presentación de la memoria por parte de Chile hasta el 3 de julio de 2017 y para la contramemoria por parte del Estado Plurinacional de Bolivia hasta el 3 de julio de 2018.




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